En un mundo en el que las palabras “Globalización” y “Competitividad” son temas de todos los días a veces dejamos de cuestionarnos el significado de ser competitivos y lo limitamos al ámbito empresarial, pensando que solo las organizaciones están en competencia constante por un mercado en el que cada vez hay más participantes con ofertas de valor distintas y sumamente atractivas para los clientes.
Sin embargo, ¿Podríamos decir acaso que en el mercado laboral todo sigue igual y que nada ha cambiado desde que nos graduamos? La respuesta es que el mercado laboral es igual o más agresivo que el mercado de consumo, cada semestre hay una oleada de nuevos profesionistas con ofertas de valor diferentes que inundan el mercado y dejan fuera, o rezagados, a los que los precedieron y no fueron capaces de ofrecer algo distinto que los mantuviera a la delantera.
Pero hablando de las personas ¿qué se puede decir que es la “Competitividad”? Al igual que las empresas, la competitividad personal es esa capacidad de posicionarse en un mercado definido y lograr permanecer ahí a través del mejoramiento continuo que nos permita seguir siendo atractivos para ese mercado. De acuerdo a los expertos, algunos factores de éxito para lograr la competitividad personal pueden ser los siguientes:
Actualización Constante: En este medio profesional, donde maneja tanta oferta de capacitación y donde la información fluye tan rápidamente a través de los medios electrónicos es muy fácil quedar obsoleto o perder tus ventajas competitivas y no darse cuenta. Una recomendación para “Mantenerte en forma” laboralmente hablando es definir tus metas de capacitación: Identifica los avances o nuevas tendencias en tu ramo, algún tema que te permita sobresalir y diferenciarte de los demás. Busca algún programa de capacitación en este tema que esté al alcance de tus posibilidades en dinero y tiempo, ya que los cursos en línea son una buena opción. Da seguimiento constante a tu meta de capacitación y repite este ciclo, de esta manera estarás siempre actualizado.
Capacidad de Adaptación: Otro de los factores clave para ser competitivo es la capacidad de adaptación, en la actualidad las organizaciones tiene que ser lo suficientemente flexibles para cambiar de acuerdo a las situaciones de mercado y buscan profesionistas que sean capaces de asimilar estos cambios rápidamente y no perder el ritmo ante entornos diferentes sino mas bien ser agentes de cambio y buscar nuevas soluciones para antiguos problemas y estar abiertos a las ideas de los demás.
Inteligencia Emocional: Por último, pero no menos importante es el desarrollo de habilidades como la inteligencia emocional, esa habilidad de entendernos y entender a las demás personas, facilita sobremanera las capacidades de comunicación e integración, obteniendo resultados positivos en tiempos más cortos, lo que sin duda es una ventaja competitiva respecto a otras personas que no manejan estas habilidades.
En resumen, la competitividad personal depende principalmente de que tanto seamos capaces de estar alertas del entorno en el que nos desenvolvemos e identificar que habilidades son apreciadas por nuestros clientes, las empresas, para poder ir un paso adelante y ofrecer una propuesta de valor adecuada a lo que necesitan.
Gabriel Carranza
CIM Consultores
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