Cambios de conciencia en alternativas de inversión.

18 diciembre 2013
Publicado por Tunna Industrial S.a.

Cambios de conciencia en alternativas de inversión

Lo barato sale caro

¿Has escuchado la frase popular? (lo barato puede salirle caro).

La gente es más consciente de lo que quiere, ellos demandan productos de calidad que les provean seguridad, ya no quieren sentirse engañados y frustrados por las malas entregas y en destiempo.

Hoy en día las empresas se ven obligadas a hacer cambios en la forma de invertir, ya que se están dando cuenta que al comprar un producto barato, es cuando los grandes inconvenientes aparecen. Los productos baratos no ofrecen soluciones, por el contrario generan muchos problemas.

Los productos de mala calidad te ofrecerán:

• Exceso en desperdicio.
• Porcentaje de consumo de energía eléctrica elevado.
• Ineficiencia de operación de equipo y/o maquinaria.
Contaminación.
• Daños desmesurados y recurrentes de tus equipos (oxidación y carbonización).
• Paradas continuas de procesos de producción.
• Entregas fuera de tiempo.
Gasto excesivo de aditamentos.
• Se acorta considerablemente el período de vida de las máquinas.
• Pérdidas económicas.

Hay que recordar que en un entorno de competencia dura y crisis económicas, es cuando las empresas necesitan destacarse aún más. Un negocio que provee productos costosos es porque indudablemente proporcionarán una ventaja diferencial, los clientes percibirán esto y lo asimilarán positivamente. Se genera una cadena de valor muy importante englobando a proveedores, productores y vendedores.

La inversión a largo plazo se verá reflejada en la contabilidad, los productos de calidad rendirán más, ahorrándole no solamente dinero, sino también técnicas de corrección que quitan mucho tiempo mientras se están haciendo labores de producción. Los productos de calidad aportan eficiencia, productividad y ganancias para toda la empresa.

Por lo regular siempre buscamos economizar en cuanto a productos y servicios, sin tomar en consideración lo que realmente necesitamos para nuestra economía y nuestros equipos de trabajo. Los artículos de cualquier índole que sean baratos jamás van a ser rentables; es decir, su consumo va a ser en muy corto tiempo y sin la eficiencia que se requiere.

El mercado actual está lleno de productos tanto comerciales como industriales, la competencia es cada vez más amplia, la oferta está superando desmedidamente a la demanda. Pero un gran porcentaje de esos productos ofertados están hechos con materia prima de deficiente calidad, esto lo hacen para abaratar sus productos y piensan que de esa manera la gente los consumirá más, y puede ser verdad, pero los consumidores se están dando cuenta cada vez más que estos productos de baja calidad están repercutiendo enormemente en su economía.

Las organizaciones gubernamentales están reflexionando y demandan más conocimiento y entendimiento en el uso de productos que beneficien de manera directa o indirecta a la humanidad, que sean amigables con el medio ambiente y por lo tanto también con la maquinaria de trabajo de las empresas.

Las industrias deben de pensar acerca del impacto que se generan en sus líneas de producción al adquirir productos de mala calidad. Al comprar estos insumos, los desperdicios provenientes de la fabricación aumentan de manera considerable por el mal funcionamiento.

¿Dónde compramos nuestros productos? ¿Realmente la respuesta está en bajar mis costos de insumos? ¿Invierto a mediano y largo plazo o me ahorro gastos a corto plazo?

Cuando algún elemento empieza a fallar, por lo general se busca la causa de dicho desperfecto, y se resuelve, pero probablemente esa pieza o componente volverá a fallar, porque no se trató el problema desde la raíz. Una solución concreta beneficiará más los procesos.

Dentro del concepto de Kaizen que adoptan las empresas, pone muy en claro que la calidad y el costo deben mejorar simultáneamente. Para competir o estar incluso adelante en este mercado, las empresas tienen que estar comprometidas a todos niveles, mejorando continuamente sus líneas de producción en sus procesos con una buena dirección, planeación, organización y diseño.

El pensamiento tradicional de las empresas es negociar los procesos con base a la calidad, costo, tiempo y seguridad, sin embargo razonar de esa forma ya no es competitivo; es deber de la compañía trabajar en el mejoramiento de esos cuatro conceptos de forma conjunta.

Los proveedores más baratos resultarán ser los más costosos, mientras que otros proveedores con experiencia y prestigio aportarán a su empresa la confianza requerida, anteponiendo siempre el cuidado de su equipo de trabajo. Producir pagando el mínimo coste por los insumos ya no es opción viable si se desea sacar al mercado un producto de calidad.

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